MÉXICO Y PERÚ ACUERDAN RESTABLECER RELACIONES DIPLOMÁTICAS TRAS MESES DE TENSIÓN

México y Perú dieron un paso hacia la normalización de sus relaciones diplomáticas luego de que ambos gobiernos confirmaran un acuerdo para reanudar sus vínculos oficiales, en un movimiento que busca dejar atrás una etapa marcada por fuertes diferencias políticas y diplomáticas.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó que el acuerdo se concretó después de varias semanas de conversaciones entre representantes de ambos gobiernos y tuvo como uno de sus principales puntos la autorización de un salvoconducto para Betssy Betzabet Chávez Chino, exjefa del Consejo de Ministros durante el gobierno del expresidente peruano Pedro Castillo.

Chávez permanecía bajo protección diplomática mexicana en Perú y posteriormente recibió respaldo de Brasil. Tras la autorización del gobierno peruano, un avión de la Fuerza Aérea Mexicana viajó por la exfuncionaria para trasladarla a territorio mexicano.

La decisión representa un cambio importante en la relación bilateral, luego de que ambos países habían reducido significativamente sus vínculos diplomáticos a raíz de las diferencias surgidas tras la salida de Pedro Castillo de la Presidencia de Perú.

Uno de los elementos centrales de las negociaciones fue precisamente la situación de Betssy Chávez.

El gobierno mexicano había solicitado a las autoridades peruanas que permitieran su salida del país mediante un salvoconducto, una medida contemplada dentro del marco de las normas internacionales relacionadas con el asilo diplomático.

La autorización finalmente fue concedida por el gobierno de la presidenta peruana Keiko Fujimori, decisión que Claudia Sheinbaum calificó como una muestra de buena voluntad.

Con ello, México confirmó que Chávez ya se encontraba en camino hacia el país, mientras que ambos gobiernos anunciaron de manera conjunta su decisión de reanudar las relaciones diplomáticas.

El acuerdo establece una nueva etapa basada, de acuerdo con las autoridades, en el respeto mutuo, la cooperación y los vínculos históricos que existen entre las dos naciones.

Aunque Lima concedió el salvoconducto, el gobierno peruano dejó claro que esta decisión no significa que haya cambiado su posición respecto a la situación jurídica de la exfuncionaria.

La Cancillería peruana explicó que las garantías otorgadas para permitir su salida se realizaron conforme a la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático de 1954.

Al mismo tiempo, las autoridades peruanas sostuvieron que en el país existe un Estado de derecho y rechazaron que Chávez sea víctima de una persecución política.

El gobierno de Perú señaló que la exfuncionaria fue sentenciada como coautora de un delito relacionado con los poderes del Estado y el orden constitucional, además de enfrentar otras investigaciones ante la Fiscalía de la Nación.

La administración peruana también puntualizó que el salvoconducto no elimina la posibilidad de solicitar una eventual extradición si las autoridades judiciales lo consideran necesario y si existen las condiciones establecidas en los tratados vigentes entre ambos países.

A pesar del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, el gobierno mexicano no modificó su postura respecto al expresidente Pedro Castillo.

Claudia Sheinbaum afirmó que México continuará expresando su respaldo al exmandatario peruano, quien permanece bajo proceso después de haber sido destituido de la Presidencia en diciembre de 2022.

La presidenta mexicana reconoció que existen diferencias entre las posiciones de ambos gobiernos sobre este caso, pero señaló que el restablecimiento de las relaciones representa un avance que permite abrir una nueva etapa de diálogo.

De esta manera, el acuerdo diplomático no implica que México haya abandonado sus posiciones políticas respecto a los acontecimientos que llevaron a la salida de Castillo del poder.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas también contempla avanzar hacia la recuperación de la representación oficial de ambos países.

Roberto Velasco Álvarez, secretario de Relaciones Exteriores de México, informó que sostuvo una conversación con el canciller peruano Carlos Espá para comenzar a definir los siguientes pasos.

Los equipos diplomáticos de México y Perú trabajarán en la elaboración de una hoja de ruta que permita concretar la reapertura de las embajadas, así como normalizar gradualmente los canales oficiales de comunicación.

Este proceso será importante para recuperar los mecanismos institucionales que permiten atender asuntos políticos, económicos, consulares y de cooperación entre ambas naciones.

La relación entre México y Perú se había deteriorado considerablemente después de la crisis política que llevó a la destitución y posterior encarcelamiento de Pedro Castillo.

El gobierno mexicano expresó desde entonces una postura crítica frente a las decisiones tomadas por las autoridades peruanas y mantuvo una relación especialmente tensa con los gobiernos que asumieron posteriormente.

La protección otorgada a funcionarios vinculados con Castillo también generó nuevos desacuerdos entre ambos países.

Ahora, con el acuerdo anunciado por las dos administraciones, México y Perú buscan reconstruir sus canales diplomáticos sin que esto signifique necesariamente que hayan desaparecido todas las diferencias políticas.

El reto inmediato será convertir el anuncio en acciones concretas, particularmente con la reapertura de las embajadas y la recuperación de una comunicación institucional permanente.

Para ambos gobiernos, el restablecimiento de las relaciones representa la posibilidad de recuperar una cooperación que va más allá de las diferencias políticas actuales y que involucra vínculos históricos, culturales, económicos y sociales entre México y Perú.

Fuente: Expreso