La emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el centro y occidente de Colombia continúa dejando graves consecuencias. A una semana del movimiento telúrico, las autoridades elevaron a 304 la cifra de personas fallecidas, mientras que cientos más permanecen desaparecidas y miles resultaron heridas.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó que 4 mil 548 personas resultaron heridas y 426 continúan desaparecidas, mientras que otras 356 personas han podido ser rescatadas desde que ocurrió el sismo.
El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, una de las regiones más vulnerables del país debido a sus condiciones geográficas y a las dificultades de comunicación terrestre. Precisamente, la falta de infraestructura y de vías de acceso ha complicado considerablemente el traslado de equipos de rescate, alimentos, medicamentos y otros suministros necesarios para atender a las comunidades afectadas.
La magnitud de la emergencia se extiende mucho más allá de la zona donde se originó el movimiento. De acuerdo con el reporte de las autoridades colombianas, el terremoto fue percibido en 472 municipios pertenecientes a 15 departamentos.
En total, más de 292 mil personas resultaron afectadas por el fenómeno natural, con daños particularmente importantes en regiones como el Eje Cafetero y el Valle del Cauca.
Entre las zonas golpeadas se encuentra Cali, una de las ciudades que registraron mayores afectaciones. La emergencia ha obligado a las autoridades a mantener labores de evaluación de daños y atención a las personas que perdieron familiares, viviendas o fuentes de ingreso.
La situación es especialmente complicada en comunidades alejadas de los principales centros urbanos, donde las condiciones de acceso dificultan que la ayuda llegue con rapidez.
Ante el elevado número de víctimas y personas afectadas, las autoridades colombianas mantienen los trabajos de atención y recuperación en las zonas dañadas.
Las labores incluyen la búsqueda de personas desaparecidas, atención médica a los heridos, distribución de ayuda humanitaria y evaluación de los daños ocasionados por el terremoto.
La cantidad de personas que todavía permanecen desaparecidas mantiene activa la preocupación entre familiares y equipos de emergencia, particularmente en aquellas zonas donde las condiciones geográficas dificultan las labores de búsqueda y rescate.
En medio de la emergencia también se ha registrado una importante respuesta del sector privado colombiano.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, destacó que empresarios del país han realizado donaciones que, en conjunto, alcanzan hasta 300 mil millones de pesos colombianos para apoyar a las personas damnificadas por el terremoto.
El mandatario agradeció públicamente la participación del sector empresarial y destacó la importancia de que distintos sectores de la sociedad colaboren durante una emergencia de esta magnitud.
La participación de empresas y organizaciones privadas busca complementar los esfuerzos realizados por las instituciones gubernamentales, especialmente en una emergencia que ha provocado afectaciones en cientos de municipios.
La dimensión de la emergencia también ha tenido repercusiones económicas.
Días antes, el presidente colombiano había solicitado al gobierno de Estados Unidos suspender temporalmente los aranceles aplicados a las exportaciones provenientes de Colombia. El objetivo de esta petición es reducir la presión económica sobre empresas que enfrentan las consecuencias del desastre y facilitar la recuperación de las zonas afectadas.
Mientras continúan las labores de rescate y atención, las autoridades colombianas enfrentan ahora el desafío de atender a las miles de personas afectadas y comenzar la reconstrucción de las comunidades que sufrieron daños.
Con 304 víctimas mortales, 4 mil 548 heridos y 426 personas aún desaparecidas, el terremoto se mantiene como una de las emergencias más graves que ha enfrentado Colombia en los últimos años. La prioridad inmediata continúa siendo localizar a quienes siguen desaparecidos, atender a los sobrevivientes y garantizar que la ayuda llegue a las regiones más aisladas.
Fuente: Diario del Yaqui.
