Una emergencia de gran magnitud golpea la región del Himalaya, en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet chino, donde intensas inundaciones y deslaves han provocado la muerte de más de 90 personas y mantienen a alrededor de 400 más en calidad de desaparecidas.
La fuerza del agua y las avalanchas de lodo y escombros han dejado severos daños en viviendas, carreteras, puentes y proyectos de generación eléctrica, mientras equipos de emergencia trabajan para localizar a las personas que permanecen incomunicadas o que podrían encontrarse atrapadas en las zonas afectadas.
Uno de los sectores más afectados se encuentra en el distrito montañoso de Rasuwa, en Nepal, donde el desbordamiento del río Bhote Koshi provocó importantes inundaciones.
Las localidades de Syapru Besi y Timure resultaron particularmente afectadas. La situación ha sido complicada para los equipos de rescate debido a que las condiciones del terreno y el crecimiento del río han impedido incluso que helicópteros puedan aterrizar en algunas de las áreas donde se necesita ayuda.
Videos e imágenes difundidos desde la región muestran la dimensión de la tragedia: viviendas destruidas, vehículos arrastrados por las corrientes y un puente metálico que terminó colapsando ante la fuerza del agua.
Las autoridades también han advertido a quienes viven cerca de las riberas del Bhote Koshi que se trasladen hacia lugares más elevados ante el riesgo de nuevas crecidas.
La emergencia no se limita al territorio nepalí. Del otro lado de la frontera, en territorio chino, el condado de Gyirong sufrió un importante alud de lodo que afectó un paso fronterizo terrestre.
El deslizamiento provocó interrupciones en carreteras, comunicaciones y suministro eléctrico en la región de Shigatse, aumentando las dificultades para trasladar ayuda y mantener comunicación con las comunidades afectadas.
La afectación de esta zona fronteriza también tiene relevancia para el tránsito entre Nepal y China, debido a que las vías de comunicación y los pasos fronterizos representan importantes rutas comerciales y de transporte entre ambos territorios.
Uno de los aspectos más preocupantes del desastre es el número de personas cuyo paradero todavía se desconoce.
Los reportes iniciales contabilizan más de 90 personas fallecidas y alrededor de 400 desaparecidas, aunque las autoridades continúan con las labores de búsqueda y rescate, por lo que el balance podría modificarse conforme los equipos logren acceder a las comunidades que permanecen aisladas.
El presidente de China, Xi Jinping, pidió que las labores para localizar a los desaparecidos se realicen sin descanso y llamó a fortalecer los sistemas de vigilancia y alerta temprana para reducir el riesgo de que se produzcan nuevos desastres.
En Nepal, el presidente Ram Chandra Paudel también expresó sus condolencias por las víctimas y pidió intensificar las tareas de rescate y asistencia a la población.
Además de las pérdidas humanas y los daños a viviendas e infraestructura carretera, las inundaciones también golpearon proyectos de generación de energía en Nepal.
El Ministerio de Energía del país informó que aproximadamente 430 megavatios de capacidad eléctrica resultaron afectados, principalmente en instalaciones hidroeléctricas. Esta cantidad representa más de 12% de la capacidad hidroeléctrica total de Nepal, estimada en unos 3.2 gigavatios.
La afectación de estas instalaciones representa otro desafío para las autoridades, especialmente en una emergencia donde mantener funcionando las comunicaciones, los servicios básicos y la infraestructura de rescate resulta fundamental.
Ante la magnitud de la emergencia, el gobierno nepalí desplegó elementos de la policía y el ejército para apoyar las labores de rescate y evacuación.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, informó que se ordenó trasladar a las personas que viven en zonas bajas hacia lugares considerados más seguros.
Las autoridades se mantienen especialmente atentas al comportamiento de los ríos de la región, debido a que nuevas crecidas podrían provocar más daños o dificultar todavía más el acceso de los equipos de emergencia.
El desastre también recuerda la vulnerabilidad de las comunidades ubicadas en esta zona montañosa del Himalaya.
El río Bhote Koshi ya había provocado graves consecuencias durante una crecida registrada el año pasado, cuando nueve personas murieron y otras 24 fueron reportadas como desaparecidas. En aquella ocasión también quedó destruido el llamado Puente de la Amistad, una conexión importante entre Nepal y China que permaneció fuera de servicio durante meses.
Ahora, las autoridades enfrentan nuevamente una emergencia de grandes proporciones, con comunidades destruidas, infraestructura dañada y cientos de personas cuyo paradero continúa sin conocerse.
Mientras continúan las labores de búsqueda, las autoridades de Nepal y China mantienen operativos para atender a las poblaciones afectadas y prevenir nuevos incidentes en una región donde las condiciones geográficas complican considerablemente las tareas de rescate.
Fuente: Excélsior
