La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una nueva alerta ante la rápida expansión de un brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), donde la emergencia sanitaria continúa creciendo a un ritmo que, según el secretario general de la organización, António Guterres, está superando la capacidad de respuesta de las autoridades y organismos internacionales.
De acuerdo con los datos disponibles hasta el 25 de agosto, el brote acumula 5 mil 713 casos confirmados y 2 mil 744 muertes. Además, se estima que se están registrando alrededor de 500 nuevos casos cada semana, una situación que ha elevado la preocupación entre las autoridades sanitarias y organismos internacionales.
Guterres calificó la situación como una “tragedia humana” y advirtió que el brote se encuentra entre los de crecimiento más acelerado registrados hasta ahora. Sin embargo, subrayó que la enfermedad todavía puede ser contenida si se incrementan los esfuerzos para frenar la transmisión.
Ante el ritmo de propagación, el secretario general de la ONU hizo un llamado a la comunidad internacional para aumentar la atención, la voluntad política y los recursos destinados a la emergencia.
La respuesta sanitaria enfrenta importantes dificultades en la República Democrática del Congo, un país que durante décadas ha padecido conflictos armados, problemas de infraestructura y un sistema de salud que ya se encuentra bajo una fuerte presión.
Estas condiciones complican el acceso de los equipos médicos a las comunidades afectadas y dificultan la vigilancia de nuevos contagios, el traslado de pacientes y la aplicación de medidas de prevención.
La situación también ha cobrado un alto costo entre el personal encargado de combatir la enfermedad. Más de 40 trabajadores sanitarios han muerto durante las labores de respuesta, mientras que otros han resultado infectados.
A las dificultades sanitarias se suman problemas de seguridad. De acuerdo con la ONU, algunos centros de tratamiento y ambulancias han sido atacados, lo que representa un obstáculo adicional para mantener las operaciones médicas y llegar a las zonas donde se requiere atención.
Los datos presentados por Naciones Unidas señalan que mujeres y niños se encuentran entre los grupos especialmente afectados por el brote.
El impacto de una emergencia de esta magnitud no se limita a las personas que contraen el virus. La saturación de los servicios médicos y las dificultades para acceder a las comunidades también pueden afectar la atención de otros padecimientos, particularmente en zonas donde los sistemas sanitarios ya operan con recursos limitados.
Por ello, la estrategia internacional busca fortalecer distintos frentes de manera simultánea: mejorar la vigilancia epidemiológica, ampliar la capacidad de tratamiento, prevenir nuevos contagios y trabajar directamente con las comunidades para facilitar las acciones de salud pública.
La ONU informó que hasta ahora ha destinado más de 80 millones de dólares provenientes de fondos comunes para atender la emergencia.
Sin embargo, la magnitud de las necesidades supera ampliamente los recursos disponibles. El plan humanitario contempla requerimientos por aproximadamente 2 mil 130 millones de dólares, pero solamente 48 por ciento de esa cantidad ha sido financiada.
Ante este escenario, Guterres pidió conseguir alrededor de mil 100 millones de dólares adicionales para mantener y ampliar las operaciones de respuesta.
El funcionario advirtió que los recursos actualmente disponibles podrían ser suficientes únicamente para mantener las acciones durante semanas y no meses, por lo que insistió en que la comunidad internacional debe actuar con rapidez.
La emergencia representa un desafío especialmente complejo debido a la combinación de factores sanitarios, sociales, económicos y de seguridad que enfrenta el Congo.
El Gobierno de la República Democrática del Congo encabeza la respuesta con el respaldo de Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos y socios internacionales.
El objetivo es contener las cadenas de transmisión antes de que el brote continúe extendiéndose hacia nuevas comunidades y aumente todavía más la presión sobre los sistemas de salud.
Aunque las cifras han encendido las alertas internacionales, la ONU sostiene que todavía existe la posibilidad de controlar la situación. Para ello, será fundamental mantener la vigilancia, garantizar la atención médica, proteger al personal sanitario y asegurar los recursos necesarios para que las operaciones puedan mantenerse de manera continua.
La advertencia de Guterres coloca nuevamente al ébola como una de las principales preocupaciones sanitarias internacionales y pone el foco en la necesidad de actuar antes de que la capacidad de respuesta quede aún más rebasada por el avance de la enfermedad.
Fuente: Proyecto Puente
