IRÁN CONDICIONA REGRESO AL ACUERDO CON ESTADOS UNIDOS A QUE WASHINGTON CUMPLA SUS COMPROMISOS

El gobierno de Irán dejó abierta la posibilidad de retomar el acuerdo provisional alcanzado con Estados Unidos, aunque estableció una condición clave: Washington deberá volver a cumplir primero con los compromisos establecidos en el pacto.

La postura fue expresada este martes por el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, durante la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, celebrada en Biskek, en un momento particularmente delicado para las relaciones entre ambos países debido a un nuevo intercambio de ataques militares.

Pezeshkian aseguró que Teherán está dispuesto a responder de inmediato si Estados Unidos retoma el cumplimiento de las obligaciones contempladas en el denominado Memorando de Entendimiento. Con ello, Irán mantiene abierta la puerta a una salida diplomática, pero deja claro que no pretende reanudar unilateralmente los compromisos establecidos.

El entendimiento provisional entre ambos gobiernos fue alcanzado en junio de 2026, con el propósito de establecer condiciones que permitieran detener la guerra entre Irán y Estados Unidos.

Sin embargo, las diferencias entre Washington y Teherán sobre la manera en que debía aplicarse el acuerdo provocaron que el pacto se debilitara poco después de su firma. Desde entonces, las negociaciones han avanzado con dificultades y la desconfianza entre las dos partes se ha mantenido como uno de los principales obstáculos para alcanzar una solución duradera.

La nueva declaración del mandatario iraní representa, por tanto, una señal de que Teherán todavía considera posible recuperar el entendimiento, siempre y cuando Estados Unidos dé el primer paso para cumplir con lo acordado.

La propuesta diplomática llega después de una nueva escalada militar entre ambos países.

De acuerdo con la información publicada, Estados Unidos realizó un bombardeo contra la isla de Larak, mientras que Irán respondió atacando dos bases aéreas estadounidenses ubicadas en Jordania.

Este episodio constituye el primer enfrentamiento directo entre Washington y Teherán desde finales de julio y vuelve a colocar la confrontación militar en el centro de la relación bilateral.

La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra territorio iraní. Desde entonces, los esfuerzos para establecer condiciones que permitan detener las hostilidades han enfrentado numerosos obstáculos.

A pesar de la nueva confrontación, Pezeshkian ha sostenido que su gobierno no busca prolongar indefinidamente la guerra. Un día antes de su declaración sobre el acuerdo, el presidente iraní afirmó que el conflicto no beneficia a ninguna de las partes y reiteró la disposición de su gobierno para buscar una solución mediante negociaciones.

Uno de los elementos que podría tener mayores repercusiones internacionales es el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica utilizada para el transporte de una parte importante del petróleo que circula por los mercados internacionales.

Irán ha planteado que la libre navegación por esta vía estará relacionada con el cumplimiento de las condiciones establecidas en el acuerdo provisional con Estados Unidos.

Esto significa que las diferencias entre Washington y Teherán no solamente tienen consecuencias militares y diplomáticas, sino que también podrían generar preocupación en los mercados internacionales y en el comercio energético si la situación en la zona continúa deteriorándose.

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió que habrá una respuesta ante los recientes ataques iraníes.

Sin embargo, el mandatario también señaló ante periodistas que la reanudación de las operaciones militares no necesariamente implica que Estados Unidos esté entrando nuevamente en una guerra a gran escala.

Las declaraciones de ambos gobiernos reflejan así un escenario complejo, en el que la presión militar continúa al mismo tiempo que permanece abierta la posibilidad de regresar a las negociaciones.

Por ahora, Irán mantiene su disposición a recuperar el acuerdo provisional, pero insiste en que Estados Unidos debe demostrar primero que está dispuesto a cumplir sus compromisos. La reciente escalada militar, sin embargo, podría dificultar nuevamente cualquier intento de reconstruir la confianza entre ambas naciones.

El futuro del pacto dependerá, en buena medida, de si Washington y Teherán consiguen reducir las hostilidades y encontrar condiciones que permitan regresar a la mesa de negociación antes de que nuevos enfrentamientos profundicen todavía más el conflicto.

Fuente: Tribuna