GOBIERNO DE MÉXICO DESTINARÁ 5.7 BILLONES DE PESOS A INFRAESTRUCTURA HASTA 2030

El Gobierno de México contempla una inversión de 5.7 billones de pesos entre 2026 y 2030 para desarrollar proyectos de infraestructura en distintos sectores estratégicos del país, como energía, transporte ferroviario, carreteras, puertos, salud, agua y educación.

El proyecto forma parte del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, presentado durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. De acuerdo con Jorge Mendoza Sánchez, director general de Banobras, el objetivo es utilizar la inversión pública como una herramienta para impulsar el crecimiento económico, generar empleos y mejorar las condiciones de vida de la población.

La mayor parte de los recursos estará concentrada en el sector energético, aunque los trenes y las carreteras también tendrán una participación importante dentro del ambicioso programa de infraestructura.

El sector energético será el principal receptor de recursos, con aproximadamente 54.15 por ciento del total de la inversión prevista.

Esto contempla proyectos relacionados con la generación y distribución de electricidad, así como actividades de exploración y producción de hidrocarburos.

Petróleos Mexicanos mantiene trabajos de exploración y producción, mientras que también se contemplan nuevos proyectos en materia petroquímica y un Plan de Gasoductos.

En el caso de la generación eléctrica, ya fueron adjudicados 37 proyectos, que en conjunto representan una inversión estimada de 7 mil 400 millones de dólares.

La apuesta por este sector responde a la necesidad de ampliar y modernizar la infraestructura energética ante el crecimiento de la demanda, además de garantizar el suministro necesario para nuevas inversiones industriales y proyectos de desarrollo regional.

El transporte ferroviario recibirá 15.63 por ciento de los recursos, convirtiéndose en el segundo componente con mayor participación dentro del plan.

Actualmente se encuentran en construcción cinco proyectos ferroviarios: AIFA-Pachuca, Ciudad de México-Querétaro, Querétaro-Irapuato, Saltillo-Monterrey-Nuevo Laredo y el Tren Maya de carga.

A estos proyectos se suma la conexión Querétaro-San Luis Potosí-Saltillo, que se encuentra en proceso de licitación.

Además, está previsto que durante este mismo año comience la construcción del tramo Irapuato-Guadalajara, con el que el Gobierno federal busca continuar ampliando la red ferroviaria del país.

El desarrollo de estas rutas pretende mejorar la conectividad entre distintas regiones, facilitar el transporte de pasajeros y mercancías y, al mismo tiempo, impulsar las actividades económicas en las zonas por donde pasarán los nuevos trenes.

La infraestructura carretera representa otro de los componentes importantes del programa, con 13.94 por ciento de la inversión total.

Actualmente existen 11 proyectos carreteros que ya comenzaron, financiados mediante esquemas de inversión pública y mixta. Además, está previsto que uno adicional inicie trabajos durante octubre y que otros nueve proyectos sean asignados durante 2026.

La modernización y ampliación de las carreteras busca mejorar la movilidad entre ciudades y regiones, reducir tiempos de traslado y facilitar el movimiento de mercancías.

Para un país con una amplia actividad industrial, agrícola y comercial, contar con mejores conexiones terrestres también resulta fundamental para fortalecer las cadenas de suministro y facilitar el acceso a mercados.

Aunque energía, trenes y carreteras concentran la mayor parte de la inversión, el plan también contempla recursos para otros sectores considerados esenciales.

Los puertos recibirán 6.48 por ciento de la inversión, mientras que salud contará con 6.23 por ciento.

Por su parte, el sector del agua concentrará 2.83 por ciento, mientras que aeropuertos y educación tendrán participaciones de 0.4 y 0.3 por ciento, respectivamente.

La distribución refleja la intención del Gobierno federal de combinar proyectos productivos y de conectividad con obras relacionadas directamente con servicios públicos y necesidades sociales.

Otro elemento de la estrategia son los llamados Polos de Desarrollo, concebidos como zonas destinadas a concentrar infraestructura y favorecer la llegada de nuevas actividades económicas.

El Gobierno federal estableció mediante decretos 25 Polos de Desarrollo en distintas regiones del país, de los cuales 10 ya se encuentran en marcha.

La intención es que estos espacios permitan atraer inversiones, generar empleos y fortalecer las economías regionales mediante una mayor disponibilidad de infraestructura.

El plan también busca que los proyectos no se concentren únicamente en las grandes ciudades, sino que contribuyan al crecimiento de distintas regiones del territorio nacional.

El programa de infraestructura se encuentra relacionado con las proyecciones financieras planteadas en el Paquete Económico 2027.

Para el próximo año, el Gobierno federal proyecta ingresos tributarios y no tributarios por aproximadamente 6.995 billones de pesos, mientras que el presupuesto federal contempla un monto de 3.493 billones de pesos.

Dentro de este último monto se consideran alrededor de 1.1 billones de pesos para los Programas para el Bienestar, los cuales, de acuerdo con la presentación oficial, se mantendrán por encima de la inflación.

Además, otros recursos estarán destinados al pago de pensiones, intereses de la deuda, pago de deuda y participaciones para las entidades federativas.

El proyecto presupuestal para 2027 también plantea aumentos para diferentes áreas consideradas prioritarias por el Gobierno federal.

Entre los incrementos proyectados destacan el campo, con 20.6 por ciento; ciencia, con 13 por ciento; seguridad, con 11.5 por ciento; salud, con 11.3 por ciento, y educación, con 10.7 por ciento.

De esta manera, el Gobierno federal pretende combinar el desarrollo de grandes obras de infraestructura con un aumento en el gasto destinado a sectores sociales y productivos.

La inversión prevista hasta 2030 representa uno de los principales componentes de la estrategia económica de la administración de Claudia Sheinbaum. El reto será convertir los recursos anunciados en obras terminadas, infraestructura funcional y beneficios concretos para las regiones donde se desarrollarán los proyectos.

Con una inversión proyectada de 5.7 billones de pesos, el Gobierno federal apuesta a que la infraestructura sea uno de los motores del crecimiento económico durante los próximos años, particularmente mediante el fortalecimiento de la energía, el transporte y la conectividad.

Fuente: Tribuna del Yaqui