El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño, rechazó que la construcción del Hospital Regional de Ures se encuentre abandonada y aseguró que el proyecto continúa como parte de las acciones contempladas para atender las necesidades de salud de las comunidades del Río Sonora.
La obra ha generado atención debido a que durante años permaneció inconclusa una infraestructura hospitalaria en Ures, situación que provocó dudas entre habitantes de la región sobre el futuro de un nuevo nosocomio.
Sin embargo, el proyecto actualmente impulsado por los gobiernos federal y estatal corresponde a un nuevo hospital, distinto a la estructura que quedó abandonada años atrás.
Uno de los principales antecedentes que explican la confusión es que en Ures ya existía una construcción destinada a convertirse en hospital, pero el inmueble no pudo ser aprovechado para el nuevo proyecto.
Durante una conferencia de prensa, el director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, explicó que las autoridades analizaron la estructura abandonada y determinaron que presentaba una fractura estructural, por lo que no resultaba conveniente utilizarla para atender a pacientes.
Ante esta situación, se optó por adquirir otro terreno y desarrollar un proyecto completamente nuevo, priorizando las condiciones de seguridad para quienes utilizarán las instalaciones.
Esto significa que la antigua construcción y el nuevo Hospital Regional de Ures no deben confundirse, ya que se trata de proyectos diferentes.
El nuevo Hospital Regional de Ures contempla una inversión cercana a los 500 millones de pesos y tendrá una capacidad de 60 camas.
El proyecto también considera siete especialidades médicas y un laboratorio especializado para realizar análisis toxicológicos relacionados con la presencia de metales pesados.
Esta característica tiene especial relevancia para la región debido a los antecedentes de contaminación del Río Sonora registrados en 2014, por lo que el hospital está planteado no solamente como una instalación para ampliar la atención médica, sino también como parte de las acciones de seguimiento a posibles afectaciones relacionadas con la exposición ambiental.
El Gobierno federal ha señalado que el inmueble será un hospital de segundo nivel y que permitirá fortalecer la atención médica para habitantes de Ures y otros municipios de la cuenca del Río Sonora.
La construcción del hospital está vinculada con el Plan Integral de Solución y Remediación del Río Sonora, establecido para atender diferentes demandas de las comunidades afectadas por el derrame ocurrido en 2014.
El plan contempla acciones relacionadas con salud, agua potable y remediación ambiental, además de otras medidas destinadas a atender las consecuencias que la contaminación dejó en la región.
Dentro de este esquema se contempla también la construcción y rehabilitación de infraestructura para el suministro y tratamiento del agua, así como acciones para vigilar las condiciones ambientales de la zona.
La segunda etapa de remediación ambiental anunciada para la región contempla una inversión de 654 millones de pesos, destinada a trabajos sobre suelos y sedimentos afectados.
El proyecto dio un paso importante en agosto, cuando autoridades federales y estatales participaron en la colocación de la primera piedra del nuevo Hospital Regional del Río Sonora en Ures.
El acto representó el inicio formal de una obra que las comunidades de la región han esperado durante años y que busca ampliar la capacidad de atención médica para miles de habitantes.
El gobernador Alfonso Durazo ha señalado que el hospital representa una respuesta a una demanda histórica de las familias del Río Sonora, particularmente por la necesidad de contar con atención médica especializada y seguimiento a posibles afectaciones relacionadas con la contaminación.
El nuevo hospital tiene además un significado especial debido a que la población del Río Sonora ha reclamado durante más de una década una atención permanente a las consecuencias del derrame.
La falta de infraestructura médica especializada ha obligado durante años a habitantes de municipios de la región a trasladarse a otras ciudades para recibir determinados servicios, aumentando los tiempos y costos de atención.
Con el nuevo hospital se pretende acercar servicios de segundo nivel a la población y fortalecer la red de salud regional.
No obstante, habitantes y organizaciones de la zona han manifestado que el inicio de la construcción debe traducirse finalmente en resultados concretos, debido a que la región acumula años de promesas y proyectos que no llegaron a concluirse.
El reto para las autoridades será que la nueva infraestructura avance conforme a lo programado, sea equipada y finalmente entre en funcionamiento para que la población pueda contar con los servicios médicos anunciados.
De esta manera, el Gobierno de Sonora sostiene que el Hospital Regional de Ures no se encuentra abandonado, sino que se trata de un nuevo proyecto que sustituye a la antigua obra debido a sus deficiencias estructurales.
Fuente: El Sol de Hermosillo
