Cáncer, alergias, infecciones, lesiones, ronchas y manchas en la piel son algunas de las principales afectaciones que sufren las víctimas del mayor desastre ecológico en la historia de la minería en México, y después de ocho años la justicia para los damnificados aún no llega.

A una sola voz, los habitantes de los siete municipios afectados exigen que las autoridades hagan valer el Fideicomiso firmado en septiembre de 2014, por parte de la minera Buenavista del Cobre, en donde se comprometieron a construir 6 plantas potabilizadoras de agua y 4 plantas móviles.

En noviembre de 2021, personal del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) realizó una serie de estudios de manera aleatoria entre la población perjudicada por el derrame de 40 mil metros cúbicos de agua acidulada, suscitado el 6 de agosto de 2014, y confirmaron que existe una exposición y consumo homogéneo y constante de metales pesados.

Los resultados fueron entregados el pasado 8 de abril, y arrojaron que la mayoría de los habitantes tiene en el cuerpo: plomo, en más del 95% de la población; arsénico, en más del 50%; cadmio, en más del 79%; así como mercurio, cromo, aluminio, manganeso y cobre; todos ellos, metales que provocan afectaciones considerables en la salud, como el cáncer.

Gastos extras
En conferencia de prensa celebrada en la Ciudad de México, el pasado 3 agosto, la Organización no Gubernamental Poder e integrantes de los Comités de Cuenca dieron a conocer que los gastos de las personas afectadas se han quintuplicado, por lo que  el monto del Fideicomiso de 2 mil millones de pesos aumentó a 10 mil 200 millones.

“Las pérdidas económicas se triplican, por lo que se quintuplica el monto del fallido fideicomiso. La cantidad se eleva a 10 mil 200 millones de pesos y va en aumento, según datos proporcionados por el Inecc (Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático)”, declaró José Manuel López, integrante del Comité de Cuenca de Baviácora.

Expanden concesiones
Julieta Lamberti, directora de Investigación de Poder, dijo en exclusiva para EXPRESO que la mayoría del agua que  utiliza la minera para sus procesos es de pozos que la Comisión Nacional del Agua (Conagua), y los tiene concesionados a Grupo México.

Por lo tanto, la población de los municipios asentados en la cuenca se ve afectada en el abasto. Los habitantes de Cananea reciben el agua por tandeos, esto después de que la minera Buenavista del Cobre construyera el acueducto de Arizpe a Cananea, mientras que un segundo acueducto, de Bacanuchi a Cananea, se encuentra en obra negra, tras el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a favor de sus habitantes para su cancelación.

Datos proporcionados por la especialista detallan que antes del derrame utilizaban 14 millones de metros cúbicos de agua, en 2001, y actualmente usan 45 millones de metros cúbicos al año.

Claman justicia
En lo que va del año, las muertes tan sólo en Baviácora, según habitantes de la localidad, ya ascienden a 100, por diversas causas, pero sobre todo por cáncer, lo cual se atribuye a los metales pesados que consumen desde el pasado 6 de agosto de 2014, así como la falta de atención médica adecuada.

Los gritos de justicia y reparación del daño se dejan escuchar desde Ures hasta Cananea. Como Don Antonio García, quien no sólo ha visto deteriorada su salud, sino que también tiene que enfrentar el estado casi vegetativo de su hermano.

“Aquí en Baviácora tenemos al menos tres casos de derrames cerebrales, casos de cáncer. A nosotros ya no nos van a salvar, ya estamos contaminados; a los que buscamos salvar es a los pequeños que ya están, y los que están por venir”, dijo el también vocero de los afectados de Baviácora.

Mientras que Ana María Bórquez, desde hace tres meses, tuvo que enfrentar el derrame cerebral que sufrió su esposo; la falta de un hospital donde pue- dan recibir atención médica, así como las infecciones en la piel que sufrió poco después del derrame.

«Aquí no hay un hospital donde nos puedan atender bien, tienes que ir hasta Ures y en ocasiones la gente no llega. Mi esposo de milagro está vivo, gracias a los primeros auxilios que recibió… y yo desde que pasó el derrame sufro de infecciones en la piel, no se me quitan», narró la ama de casa.

Para el joven Jesús Francisco Romero Salazar, las cosas se han ido tornando de mal en peor, pues las úlceras que le salieron por estar dentro del río al momento del derrame no han sanado, y se agravan con el paso del tiempo, pues sólo recibe paracetamol de los centros de salud para mitigar el dolor.

Tienen sed
Elda León, miembro del Comité de Cuenca del Río Sonora, detalló que, ante el incumplimiento de la limpieza de pozos y la puesta en operación de las potabilizadoras para el abastecimiento del vital líquido, las familias

se han visto afectadas en sus bolsillos, porque tienen que comprar agua purificada.

«Ha sido un golpe duro para nosotros y un gasto extra, porque ya no podemos tomar agua de los pozos; ahora compramos el agua purificada porque las potabilizadoras no las han echado a andar», expresó la también habitante de la región.

Por su parte, Rosa Delia Parra Acuña es otra de las afectadas del municipio de Huépac, y quien sigue sufriendo el calvario por la falta de agua.

«No han puesto las purificadoras que dijeron, mucho menos nos han limpiado los pozos de donde tomamos agua», indicó la ama de casa y comerciante.

Ante esta problemática, los afectados exigen que se pongan en funcionamiento las seis potabilizadoras que fueron construidas, ya que, a la fecha, sólo está en funciones la ubicada en Banámichi; además, piden que se

terminen de construirse las ‘flotantes’, que se encuentran en: Baviácora, Aconchi, Arizpe y Huépac.

Pozos contaminados
En estudios realizados por la profesora e investigadora, Reina Castro Longoria, con fecha de publicación del 17 de febrero de 2022, detallan que tras un análisis realizado en diversos pozos que abastecen de agua a los habitantes del Río Sonora, se encontraron metales como: aluminio, arsénico, bario, cadmio, cromo, cobre, hierro, manganeso, níquel, plomo, antimonio y zinc.

Mientras que en los cultivos analizados en el Río Bacanuchi, como cebada, espigas, ajo y berros, se encontraron valores muy elevados de aluminio,  fierro, manganeso, y presencia de mercurio y plomo en las raíces y en los ajos, así como la presencia de todos los metales en los berros.

Las concentraciones de fondo de arsénico en la flora y fauna de agua dulce y terrestre son normalmente inferiores a 19 a 1 mg/kg (peso fresco). Aquí, por el contrario, se observan valores severos de aluminio y fierro, así como de manganeso.

Esto indica un nivel de contaminación «gigantesco» en productos analizados, pues los datos representados demuestran una preponderancia de contaminación por aluminio, hierro y manganeso en la cebada analizada.

La cebada, por ejemplo, forma parte de los forrajes que se utilizan normalmente para el alimento del ganado de la zona.

Agua en Hermosillo
Los resultados de metales pesados analizados en el agua superficial trasvasada del Molinito a la presa Abelardo L. Rodríguez son: aluminio, arsénico, cobre, hierro y manganeso; mientras que en el agua trasvasada por el cauce del río hacia la presa Abelardo L. Rodríguez, el 22 de julio de 2015, indicaron rangos de 7 a 12 microgramos por litro (mcg/L) de arsénico; 221-670 mcg/L de aluminio y de 51-208 mcg/L de fierro.

Estos valores exceden las normas internacionales para el caso del arsénico y las nacionales NOM127, para el aluminio.

“Los pozos más contaminados por el derrame son los que se ubican en Ures y Bacanuchi; aun- que según estudios de la Coesprisson, todos es- tán contaminados”, dijo Reina Castro Longoria.

Fuente: Expreso.

 

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