ARANCELES DEL 50% A AUTOS CHINOS REDUCEN IMPORTACIONES EN MÉXICO, PERO GENERAN RECLAMO DE EE. UU.

La aplicación de un arancel del 50 por ciento a la importación de vehículos eléctricos provenientes de China ha provocado una disminución significativa en el ingreso de estas unidades al mercado mexicano. De acuerdo con datos recientes, las importaciones cayeron alrededor de un 43 por ciento tras la entrada en vigor de la medida impulsada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La decisión fue implementada con el objetivo de fortalecer la industria automotriz nacional y establecer condiciones de competencia más equilibradas frente al crecimiento acelerado de fabricantes chinos, cuyas marcas habían incrementado notablemente su presencia en México durante los últimos años.

Empresas como BYD, MG, JAC y otras armadoras asiáticas habían logrado ganar una importante participación en el mercado mexicano gracias a sus vehículos eléctricos e híbridos con precios competitivos y tecnología de última generación. Sin embargo, la nueva política arancelaria modificó el panorama para las importaciones procedentes de China.

A pesar de la reducción en el volumen de vehículos importados, las marcas chinas continúan manteniendo una presencia relevante en el país debido a la expansión de su red de distribución y al crecimiento de la demanda de automóviles eléctricos. Algunas compañías incluso analizan establecer procesos de producción o ensamblaje en territorio nacional para mantener su competitividad.

La medida también generó reacciones en Estados Unidos, cuyo gobierno manifestó preocupaciones dentro del marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Autoridades estadounidenses consideran que la política comercial podría tener implicaciones para los compromisos adquiridos por los tres países y solicitaron revisar el alcance de los nuevos aranceles.

Especialistas en comercio internacional señalan que el tema podría formar parte de futuras mesas de diálogo entre los socios del T-MEC, con el fin de aclarar el impacto de la medida sobre las cadenas de suministro de la industria automotriz en Norteamérica.

Mientras tanto, el Gobierno de México sostiene que la decisión responde a una estrategia para proteger la producción nacional y fomentar el desarrollo de la industria automotriz instalada en el país, sin dejar de cumplir con los compromisos comerciales internacionales.

El debate sobre los vehículos eléctricos chinos continúa creciendo debido a la competencia global por este mercado, considerado uno de los sectores con mayor proyección de crecimiento durante la próxima década, donde tanto fabricantes tradicionales como nuevas empresas buscan consolidar su presencia.

Fuente: El Imparcial