Hace unos meses Nueva Zelanda decía haber erradicado por completo el coronavirus, después de que las autoridades sanitarias dijeran que el último paciente conocido se había recuperado.

 

Hoy hace más de 100 días de ese anuncio.

“Hemos visto en el extranjero lo rápido que el virus puede resurgir y propagarse en lugares donde antes estaba bajo control, y debemos estar preparados para frenar rápidamente cualquier nuevo caso en el futuro en Nueva Zelanda”, dijo al respecto el director de Salud, Ashley Bloomfield.

El anuncio fue recibido con alegría en todo el país, y suponía que Nueva Zelanda, con 5 millones de habitantes, sería uno de los primeros en recibir de nuevo a los aficionados en estadios deportivos, conciertos abarrotados y vuelos sin restricciones sobre los asientos.

Ardern anunció que el gobierno había acordado retirar todas las restricciones contra el virus, salvo las medidas en la frontera, a partir de la medianoche del 8 de junio.

Su aislada ubicación en el Pacífico Sur le dio un tiempo vital para ver cómo se producían los brotes en otros países, y la primera ministra Jacinda Ardern actuó con decisión al imponer un estricto confinamiento al principio de la pandemia.

El gobierno se centrará ahora en las fronteras del país, donde se mantendrán el aislamiento y las cuarentenas para los recién llegados.

Eliminar el virus no pondrá fin a los problemas económicos del país. Miles de personas han perdido sus empleos.

 

Fuente: elimparcial

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