EU envía más buques al Caribe para combatir tráfico de drogas; sube presión sobre Maduro

Enviarán al crucero USS Lake Erie y el submarino USS Newport News para enfrentar “organizaciones narcoterroristas”, en medio de un despliegue militar mayor cerca de Venezuela.

Estados Unidos ha intensificado dramáticamente su despliegue naval en el Caribe en una nueva ofensiva contra lo que califica como “organizaciones narcoterroristas” en la región y enviará dos buques más al Caribe, informó una fuente estadunidense el martes, una semana después de enviar barcos de guerra cerca de las costas de Venezuela.

Un crucero lanzamisiles, el USS Erie, y un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, el USS Newport News, llegarán a la región la próxima semana. El anuncio se produce días después de que la administración Trump enviara un escuadrón anfibio conformado por el USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, junto con cinco mil voluntarios, incluidos 2 mil 200 marines, frente a las costas venezolanas.

Trump ha situado la lucha contra los cárteles de la droga como un eje central de su política de seguridad nacional. A principios de año, su gobierno declaró agrupaciones como el Cártel de los Soles y el Tren de Aragua “organizaciones terroristas extranjeras”, y recientemente dobló la recompensa por información que conduzca al arresto del presidente Nicolás Maduro, elevándola a 50 millones de dólares.

La presencia del USS Lake Erie y el submarino USS Newport News, aunque no detallada oficialmente, se interpreta como una expansión estratégica de esa campaña. El crucero, equipado con misiles guiados y modernas capacidades de vigilancia, y el submarino, por su velocidad y potencia, ofrecen herramientas disuasorias de alto impacto.

Militares expertos estadounidenses consultados coinciden en que el despliegue del USS Lake Erie, con su capacidad para interdicciones, inteligencia satelital y armamento de largo alcance, tiene más valor simbólico que operacional para el contrabando de drogas —una tarea tradicionalmente encabezada por la Guardia Costera—.

El gobierno Trump también ha integrado en su estrategia el uso de aeronaves de vigilancia P-8, submarinos y otros buques, reforzando el mensaje de cero tolerancia hacia las redes de narcotráfico transnacionales El País+1.

El despliegue naval en el Caribe se divide, por tanto, en dos frentes. El primero, un escuadrón anfibio y destructores cerca de la costa venezolana; el segundo, el refuerzo con unidad de ataque de mayor potencia y alcance, como el crucero y el submarino. Todo esto encuadra una política claramente militarizada de control de rutas ilícitas y criminalización de actores políticos adversarios.

Washington presenta esta movilización como una operación disuasoria sobre estructuras que vincula a Maduro con flujos de cocaína hacia Estados Unidos —acusaciones categóricas que Caracas rechaza como injerencistas, y que suman al creciente conflicto diplomático y de legitimidad compartida entre ambos países.

Fuente: EXCELSIOR