La Ciudad de México consiguió un nuevo reconocimiento internacional al obtener un Récord Guinness gracias a la Catrina monumental instalada en el Zócalo capitalino, la cual alcanzó una altura oficial de 33.411 metros, convirtiéndose en la figura de este tipo más alta del mundo.
La enorme escultura forma parte de la Ofrenda Monumental del Día de Muertos 2026, colocada frente a la Catedral Metropolitana, en la Plaza de la Constitución, donde se ha convertido en uno de los principales atractivos para habitantes y turistas que visitan el Centro Histórico durante esta temporada.
El reconocimiento fue confirmado durante la inauguración de la instalación, cuando Alfredo Arista, representante y adjudicador de Guinness World Records, verificó la altura de la estructura y entregó la distinción a las autoridades capitalinas, encabezadas por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina.
La obra fue elaborada por el Taller de Arte Xibalbá, dirigido por Carlos Camilo Báez, cuyos integrantes participaron en la creación de esta monumental representación mediante técnicas de cartonería, una tradición artesanal profundamente relacionada con las expresiones populares mexicanas.
La figura monumental rinde homenaje a la Catrina Garbancera, creación del reconocido grabador mexicano José Guadalupe Posada, cuya imagen se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la cultura nacional.
Posteriormente, el personaje fue retomado y popularizado por el muralista Diego Rivera en su conocida obra Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, contribuyendo a consolidar su presencia en el imaginario colectivo de México.
Durante la inauguración, Clara Brugada destacó el significado cultural y social de esta representación, al señalar que la Catrina también constituye una crítica a la vanidad, el clasismo y las falsas apariencias.
La mandataria recordó que la muerte representa una condición que iguala a todas las personas, independientemente de su posición económica, apellidos o privilegios, por lo que esta figura mantiene un mensaje que va más allá de su atractivo visual.
La Catrina no es el único elemento que forma parte de la celebración. La Ofrenda Monumental cuenta con una ambientación especial que incluye flores de cempasúchil, figuras de ajolotes, alebrijes, calaveras de azúcar y distintos elementos relacionados con las tradiciones del Día de Muertos.
Además, se inauguró una iluminación monumental en los edificios que rodean la Plaza de la Constitución, con decoraciones de catrinas, velas, colibríes y otros símbolos característicos de esta festividad.
En la elaboración de los adornos luminosos participaron más de 100 trabajadores de la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México, quienes contribuyeron a transformar el primer cuadro de la capital en un espacio dedicado a las celebraciones tradicionales.
La instalación también representa un reconocimiento al trabajo de los artesanos y artistas mexicanos que mantienen vivas técnicas tradicionales y encuentran nuevas formas de compartirlas con el público.
Las personas interesadas en conocer la escultura y recorrer la megaofrenda podrán hacerlo en el Zócalo capitalino durante los primeros días de noviembre.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades, la exhibición permanecerá disponible hasta el próximo 3 de noviembre, por lo que se espera la llegada de numerosos visitantes durante las celebraciones del Día de Muertos.
Con este reconocimiento internacional, la Ciudad de México coloca nuevamente una de sus expresiones culturales en el escenario mundial, demostrando cómo una tradición mexicana puede convertirse en una impresionante exhibición artística sin perder sus raíces históricas y su significado cultural.
Fuente: López-Dóriga
