De niños se “echaban ojitos”, al terminar la escuela primaria se pusieron de novios, de adolescentes se casaron y hoy después de 55 años de matrimonio Óscar y Martha han compartido todo tipo de sufrimientos y alegrías.

Óscar Briseño Lugo y Martha Verdugo, de 71 y 70 años de edad respectivamente, se pusieron de novios en el festejo de Año Nuevo luego de pocos meses de haberse graduado de la Escuela Primaria Miguel Hidalgo.

Cuando apenas tenían 17 y 16 años de edad se casaron y desde entonces han sido inseparables en la adversidad y la prosperidad. Ya pensionados ahora, viven en un ranchito rodeados de 40 gallinas, 20 gallos, cuatro guajolotes y cinco perros.

“Fue mi primer amor, yo fui su primer novio y ella mi primera novia, desde que la conocí en quinto de primaria ‘le echaba ojitos’, le chiflaba y ella se reía hasta que un día me decidí y le pedí que fuera mi novia.

“Vivíamos de cerro a cerro en la colonia Héroes, en ese entonces no había celulares y recuerdo que utilizaba un espejo para comunicarme con ella, le hacía señas aprovechando el Sol como los apaches y era la opción que tenía para que supiera que estaba pensando en ella”, recordó.

SUPERAN SINSABORES

La vida en pareja no fue fácil, de jóvenes sufrieron la muerte de dos hijos recién nacidos y en años recientes, en octubre de 2012, un infarto al corazón puso en peligro la vida de Óscar y su fiel pareja sintió que también perdía su vida.

“Fue algo muy fuerte para mí, sentía que se me estaba yendo la vida a mí también, se me cerró el mundo, no sabía qué hacer, fue una experiencia muy dolorosa sentir que perdía a mi compañero de vida.

“Él significa todo para mí, porque yo no tuve ojos más que para él. Me enseñó a bailar, nos gusta cantar, hemos sufrido mucha pobreza, fríos y hambres, pero lo hemos superado juntos, porque mi viejo ha sido una hormiguita, muy buen proveedor del hogar”, mencionó Martha.

TIENEN SU “NIDO”

Con tantos años de trabajo y sacrificios, la pareja de eternos enamorados hizo un pequeño ranchito en el sector del ejido Mascareñas, donde pasan la vida de una forma sencilla, con pequeños detalles que hacen más grandes sus vidas.

“Nos ayudamos en todo, hacemos el desayuno, la comida y la cena, limpiamos el patio, les damos de comer a los animalitos y a veces agarro la guitarra y nos ponemos a cantar y hasta nos aventamos una bailada con la música de la radio.

“Somos felices y con una vida plena, tenemos a nuestra hija Margarita y mi nieto Óscar, que son nuestro mayor tesoro, nuestra pequeña familia que nos hacen sentir plenos y agradecidos con la vida”, comentó.

En 55 años de casados Óscar y Martha han compartido alegrías, tristezas, enfermedades, tiempos buenos y otros no tanto, pero siempre juntos, provocando que su amor se imponga ante todas las adversidades.

 

 

 

Fuente: elimparcial.

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