En las últimas semanas, tras la retirada del Ejército de Estados Unidos y la toma de poder por parte de los talibanes en Afganistán, son muchos los que han buscado empaparse a través de películas o libros sobre qué ocurre en el país de Medio Oriente y por qué se ha llegado a esta situación tras 20 años de presencia de tropas internacionales en el país.

Sin embargo, para comprender también esas películas y libros hay que contextualizar el conflicto de Afganistán, pues este país estuvo en guerra mucho antes de que las tropas estadounidenses y sus aliados internacionales entraran en su territorio en diciembre de 2001 (tras los atentados del 11S) con el objetivo de desmantelar a la red terrorista Al Qaeda y la eliminación de los talibanes del poder para hacer de este país un lugar seguro.

Un buen reflejo de parte de esta historia se muestra en la película “The Beast of War” (1988) dirigida por Kevin Reynolds, narra el terrible ataque que una unidad de tanques soviéticos lleva a cabo contra un pueblo pastún que alberga a un grupo de combatientes muyahidines.

La tercera parte de la saga Rambo (Peter MacDonald) (1988) tampoco pasa por alto el conflicto afgano-soviético, es más, la escena final de la cinta tiene una dedicatoria a los talibanes que ayudaron al personaje de Sylvester Stallone a rescatar al Coronel Trautman de la mano de los soviéticos: “La película está dedicada a los valientes combatientes muyahidines de Afganistán”.

La literatura tampoco se queda atrás. La premio Nobel de Literatura de 2015, Svetlana Alexiévich publicó en 1989 “Boys in Zinc” una controvertida historia que trata sobre las tropas soviéticas que combatieron en Afganistán en los 80, cuyos muertos volvían a casa en ataúdes de zinc mientras su país no reconocía la existencia del conflicto.

Inspirada en hechos reales, “Osama” (Siddiq Barmak, 2003), cuenta la historia real de una joven que se disfrazaba como un niño para poder trabajar, ya que su tío y su padre habían muerto y sin un hombre en la familia, su madre, su abuela y ella misma ni siquiera podían salir de casa, por lo que estaban condenadas a morirse de hambre.

La cinta, ganadora del Globo de Oro 2004, fue la primera filmada íntegramente en Afganistán desde el primer ascenso al poder y la posterior caída de los talibanes.

 

Con información de EFE

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