PERROS ENTRENADOS FORTALECEN LA BÚSQUEDA DE PERSONAS Y LA SEGURIDAD EN SONORA

En Sonora, el trabajo de los perros de búsqueda y detección se ha convertido en una herramienta clave para salvar vidas y reforzar las labores de seguridad. Gracias a un entrenamiento especializado y al estrecho vínculo que desarrollan con sus manejadores, estos ejemplares participan en misiones para localizar personas desaparecidas, así como en operativos para detectar sustancias ilícitas, armas, explosivos y otros objetos de riesgo.

Uno de los casos más representativos es el de Milagro, un golden retriever de tres años que forma parte de la unidad CAMISO SAR K9. Durante sus prácticas de búsqueda, el can sigue el rastro de un aroma específico a través de la técnica conocida como mantrailing, que consiste en identificar y seguir el olor único de una persona hasta encontrarla, incluso en terrenos complicados como áreas rurales o zonas con abundante vegetación.

De acuerdo con los entrenadores de la unidad, el proceso de preparación busca potenciar al máximo el olfato del perro para que pueda distinguir el aroma de la persona que debe localizar entre cientos de olores diferentes. En el ámbito operativo, la formación de un ejemplar puede tomar alrededor de un año y medio antes de estar listo para participar en búsquedas reales. Durante este tiempo, los perros son entrenados tanto en escenarios urbanos como en campo abierto para enfrentar distintas condiciones.

Desde su creación hace ocho años, CAMISO SAR K9 ha preparado varios perros especializados y ha participado en numerosas jornadas de búsqueda dentro y fuera de Sonora. Sus intervenciones han contribuido tanto a la localización de personas como a descartar zonas donde no existen rastros, información que también resulta valiosa para orientar las labores de rescate.

Por otra parte, la Unidad Canina de la Policía Estatal de Seguridad Pública (PESP) también desempeña un papel fundamental en la protección de la ciudadanía. Actualmente cuenta con diez ejemplares entrenados para detectar narcóticos, armas de fuego, divisas y explosivos, los cuales son desplegados diariamente en operativos de inspección, revisiones en empresas de paquetería y acciones coordinadas con otras corporaciones de seguridad.

Las autoridades destacan que el éxito de estos equipos depende no solo del entrenamiento de los perros, sino también de la relación de confianza que construyen con sus manejadores. Este vínculo permite una mejor comunicación durante las operaciones y aumenta la eficacia de cada intervención. Generalmente, los canes comienzan su preparación alrededor de los 18 meses de edad y permanecen en servicio hasta aproximadamente los siete años, cuando son retirados debido al desgaste físico propio de sus labores.

El trabajo de estos binomios caninos representa un apoyo invaluable para las instituciones y demuestra cómo las capacidades naturales de los perros, especialmente su extraordinario sentido del olfato, pueden marcar la diferencia tanto en la búsqueda de personas como en las tareas de prevención y combate al delito.

Fuente: Expreso