Gracias a organizaciones sociales los hijos de mujeres encarceladas en México recibieron algún juguete por el Día de los Reyes Magos

 

Los Reyes Magos no han acabado todavía su trabajo en México porque gracias a varias asociaciones civiles siguen repartiendo regalos en las cárceles, donde viven más de 400 niños sin haber cometido ningún delito y afectados también ahora por las angustias del COVID-19 dentro de los penales.

“Todos los sellos de mi tarea son de ‘muy bien’. Obedezco a mi mamá, levanto mis juguetes y me lavo los dientes”. Así empieza Ángel, nombre ficticio del hijo de 5 años de una presa mexicana, en su carta a los Reyes Magos.

Sus tres deseos para sus majestades, de los cuales uno se le cumplirá en estos días por haber sido bueno durante el año, son un transformer, una tienda de campaña y una pelota “gigante para brincar”.

Reyes anónimos

Aunque, en realidad, el regalo de Ángel no lo traerán Melchor, Gaspar y Baltasar, pues lo habrá comprado uno de los 166 reyes anónimos y voluntarios que colaboraron con un juguete para el proyecto “Haz realidad la magia“.

“Cada rey o reina se comprometió a comprar un juguete. El dinero y todo el trabajo lo hicieron las personas que se sumaron al proyecto. Nosotros nada más fuimos un medio para que la gente hiciera llegar la magia a los niños”, explica a Efe, María Fernanda Montoya, directora de acción social de Ponte Político.

Esta ONG, surgida en la pandemia, tuvo la idea de “crear magia” estas navidades en los penales de mujeres que conviven con sus hijos y recogió las cartas para hacérselas llegar a unos donantes que compraron un regalo entre las tres opciones elegidas por cada niño.

Según el informe “Diagnóstico de maternidad y paternidad en prisión (2019)” de la asociación Reinserta, que ayudó a extender la entrega de regalos al norte del país, 436 niños viven en prisión con sus madres en México.

 

Con información de EFE

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