Cada año, los accesos a las playas de Guaymas y San Carlos se reducen por la construcción de desarrollos inmobiliarios turísticos, palapas o el cercado de terrenos, sin considerar accesos libres a los bañistas.

En Guaymas, el cierre de playas inició en Miramar, con la construcción de más de 50 casas residenciales en zona federal, con el paso del tiempo optaron por cerrarlos, argumentando daños y robos en sus propiedades.

El Gobierno del Estado creó la playa pública de El Veneno dotándola de baños, palapas y regaderas; sin embargo las personas que acuden en carros deben pagar de 20 a 30 pesos por el estacionamiento que maneja el Cuerpo de Bomberos Voluntarios.

En San Carlos Nuevo Guaymas, este problema existe en la playa El Caracol y la Marina Real, la cual pocos turistas conocen debido a que los propietarios de las casas residenciales que se construyeron en los alrededores tienen acceso controlado.

En la playa Los Algodones, con la edificación de hoteles, empezaron los problemas, pues los guardias de seguridad mantenían cerrados los accesos a la orilla de la playa para evitar que ingresaran personas que no eran huéspedes.

En los límites de Los Algodones y La Manga, se cerró el acceso para cobrarles a los automovilistas que acuden a los restaurantes que se construyeron a la orilla de la playa.
Una parte de la playa Piedras Pintas quedará con acceso controlado sólo para las personas que habiten en ese complejo habitacional turístico, y el resto de la playa estará libre hasta que su propietario decida construir.

CIERRE AFECTA A SAN CARLOS
El cierre y cobro de accesos a las playas de San Carlos afecta a los prestadores de servicios, que año con año se esfuerzan en promocionar el destino turístico dentro y fuera del País, consideró Ariel Gaspar Osuna.

Los visitantes regionales y extranjeros que acuden durante la Semana Santa y el verano, dijo, representa el 70%, y en su mayoría no regresan por esa mala publicidad.

 

 

 

 

Fuente: elimparcial.

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