Después de permanecer durante años en condiciones de deterioro, distintos espacios públicos que forman parte de la identidad de Sonora están siendo sometidos a trabajos de rehabilitación con el objetivo de devolverlos a las familias y convertirlos nuevamente en puntos de convivencia, recreación y encuentro comunitario.
La estrategia impulsada por el Gobierno de Sonora contempla proyectos en municipios como Hermosillo, Cajeme y Navojoa, además de intervenciones en edificios considerados parte del patrimonio histórico de la entidad.
Uno de los proyectos de mayor magnitud se encuentra en La Sauceda, en Hermosillo, sitio que durante más de una década permaneció prácticamente abandonado. Para su recuperación se contempla una inversión cercana a los 500 millones de pesos, con la intención de transformar nuevamente este lugar en uno de los principales espacios públicos de la capital sonorense.
La rehabilitación de La Sauceda no se limita a la recuperación de las instalaciones que ya existían. El proyecto contempla ampliar el espacio disponible mediante la incorporación del Cerro de la Cementera, donde se destinan alrededor de 60 millones de pesos para trabajos de recuperación.
En conjunto, ambas zonas formarían un bosque urbano de aproximadamente 210 hectáreas, que incluirá áreas recreativas, juegos, miradores y rutas para realizar actividades al aire libre.
La intención es que el sitio vuelva a ser utilizado por las familias hermosillenses y que, además de funcionar como un espacio de recreación, contribuya a incrementar las áreas verdes disponibles en la ciudad.
De concretarse esta transformación, La Sauceda podría recuperar el papel que durante años tuvo como uno de los lugares de esparcimiento más reconocidos de Hermosillo.
El proyecto de recuperación se extiende hacia el sur del estado, particularmente en Cajeme, donde se trabaja en dos lugares estrechamente relacionados con la vida cotidiana de las familias: la Laguna del Náinari y el Parque Infantil Ostimuri.
Ambos espacios representan una inversión conjunta de aproximadamente 130 millones de pesos, destinados a mejorar sus condiciones y recuperar áreas utilizadas para la recreación, el deporte y la convivencia.
La Laguna del Náinari, considerada uno de los sitios más representativos de Ciudad Obregón, es un punto tradicional para las familias y visitantes, mientras que el Parque Infantil Ostimuri ha sido durante generaciones uno de los principales espacios recreativos de la ciudad.
La rehabilitación busca que estos lugares vuelvan a contar con mejores condiciones para recibir a la población y conservar su importancia dentro de la identidad de Cajeme.
En Navojoa, otro de los proyectos destacados es la rehabilitación integral del estadio Manuel ‘Ciclón’ Echeverría, inmueble estrechamente relacionado con la historia deportiva de la región y con la tradición de los Mayos de Navojoa.
Para este proyecto se destinó una inversión de 200 millones de pesos, con la finalidad de recuperar y modernizar uno de los escenarios deportivos más representativos del sur de Sonora.
Más allá de la infraestructura, la recuperación del estadio representa también la conservación de un espacio que forma parte de los recuerdos de varias generaciones de aficionados al beisbol en la región.
La estrategia no se concentra únicamente en parques, áreas verdes y espacios deportivos. En Hermosillo también se contempla la rehabilitación de inmuebles que forman parte del patrimonio histórico de la ciudad.
Entre ellos se encuentran el Mercado Municipal de Hermosillo y la Catedral Metropolitana, dos edificios que durante décadas han estado ligados a la vida social, comercial y cultural de la capital sonorense.
La recuperación de estos inmuebles busca preservar su valor histórico y arquitectónico, además de mantenerlos como lugares vigentes dentro de la vida cotidiana de los hermosillenses.
De esta manera, las obras abarcan tanto espacios destinados a la recreación como sitios que representan parte de la memoria histórica de Sonora.
El rescate de estos lugares representa una apuesta que va más allá de mejorar la imagen urbana. La intención es recuperar espacios que puedan ser utilizados nuevamente para realizar actividades deportivas, culturales y recreativas, además de favorecer la convivencia entre las familias.
La Sauceda, la Laguna del Náinari, el Parque Infantil Ostimuri y el estadio Manuel ‘Ciclón’ Echeverría tienen en común que son sitios reconocidos por la población y que, por diferentes circunstancias, enfrentaron periodos de deterioro o falta de mantenimiento.
Con las obras actualmente impulsadas, el Gobierno de Sonora busca transformar estos espacios y devolverles una función activa dentro de sus respectivas comunidades.
El reto será que, una vez concluidos los trabajos, estas instalaciones puedan mantenerse en buenas condiciones durante los próximos años y evitar que vuelvan a caer en el abandono.
Fuente: Tribuna del Yaqui
