Espacio para la camaradería militante, nicho de grupos que se relevaron el poder público en Cajeme, refugio en las derrotas y escenario donde celebraban candidatos victoriosos en tiempos ya idos, el edificio del PRI hoy parece uno más de los inmuebles abandonados que abundan en la ciudad.

Durante el día sólo permanece la fiel asistente Lupita Luzanilla y de vez en cuando se asoma por allí alguno de los notables del partido, exfuncionarios y dirigentes de seccionales. La mayor parte del tiempo la sede priista refleja la tristeza de la soledad, de glorias pasadas que hoy parecen irrecuperables y de un presente incierto.

Vandalizado

Como ocurre hoy con los inmuebles abandonados de la ciudad, también el edificio del PRI ha sufrido el embate del vandalismo que actúa de noche y a plena luz del día destrozando infraestructura para robar muebles y cableados que vende tranquilamente en el mercado negro de la ciudad, un mercado más próspero que el Mercajeme.

Hace apenas unos días fue capturado uno de los ladrones que asolaron a la edificio. Lo detuvieron no por una solicitud de la dirigencia o sagacidad de la policía sino por el atrevimiento de Lupita quien sorprendió al delincuente en flagrancia.

Lo enfrentó, le gritó para que entregara lo que llevaba en las manos y él, con un gesto de fingida inocencia, le preguntó si era de ella el producto del atraco. Una llamada a la policía y en pocos minutos el presunto inocente estaba tras las rejas.

Ese delito no era el primero en contra del patrimonio priista. Antes ya se había llevado unidades de refrigeración MiniSplit, el cableado eléctrico y otros objetos de valor.

Hoy Lupita acude como siempre a su trabajo en el edificio, atiende en el vestíbulo pues en las oficinas reina la oscuridad.

Sin ilusiones

Lejos están los días en los que todos querían ser priistas y se arrimaban al partido con la ilusión de alcanzar algo en el reparto de las minucias del poder.

Dos derrotas contundentes y al hilo, en 2018 y 2021, alejaron a los oportunistas y bajaron la guardia de militantes activos en otros tiempos. La división de la élite expulsó a una fracción poderosa, la encabezada por los hermanos Bours Castelo, y hundió en la confusión a los mandos medios.

Algunos dudan en seguir o afiliarse a Morena o Movimiento Ciudadano, como ya lo han hecho otros. Ya casi nadie cree que con el PAN puedan hacer una alianza triunfadora.

Las desilusiones de muchos priistas se reflejan en este edificio de la calle Sinaloa, inaugurado en 1994 cuando era alcalde Faustino Félix Escalante y presidente del partido Ernesto Vargas Gaytán.

El PRI alista su asamblea nacional y en los primeros meses del próximo año se dará línea para conocer al dirigente estatal y a los municipales.

Y es como si a nadie le interesara estar en la hora del cambio, nadie se propone ni propone a otro para dirigir al PRI Cajeme. Es muy temprano, dicen. Pero lo cierto es que ni siquiera hay gente a la cual dirigir.

Las ilusiones del poder están ausentes de la sede priista. Habrá que esperar otros tiempos.

 

FUENTE: INFOCAJEME

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