TRUMP ANUNCIA POSIBLE REUNIÓN CON KIM JONG-UN Y ASEGURA QUE COREA DEL NORTE TIENE 57 ARMAS NUCLEARES

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que busca reunirse nuevamente con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, antes de que termine 2026, en un intento por retomar el acercamiento diplomático entre Washington y Pyongyang que comenzó durante su primer mandato.

La declaración de Trump ocurre en un momento particularmente delicado para la seguridad en la península de Corea, debido al crecimiento del programa nuclear norcoreano y al fortalecimiento de sus vínculos con otros países considerados rivales de Estados Unidos.

Durante sus declaraciones, Trump afirmó que Corea del Norte cuenta actualmente con 57 armas nucleares, a las que calificó como «muy poderosas». La cifra llamó especialmente la atención debido a su precisión, ya que las estimaciones públicas sobre el arsenal nuclear de Pyongyang varían y el gobierno estadounidense no suele divulgar de manera detallada este tipo de información de inteligencia. Diversos análisis independientes calculan que Corea del Norte podría poseer entre 50 y 90 ojivas nucleares.

El mandatario estadounidense aseguró que mantiene una buena relación personal con Kim Jong-un y manifestó su intención de volver a encontrarse con él. La posible reunión podría concretarse durante los próximos meses y una de las posibilidades que se ha planteado es que ocurra alrededor de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para noviembre en China.

Trump y Kim ya protagonizaron tres encuentros de alto perfil durante el primer mandato del estadounidense: la histórica cumbre de Singapur en 2018, la reunión de Hanói en 2019 y el encuentro en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas ese mismo año.

Aquellas negociaciones estuvieron centradas principalmente en el programa nuclear norcoreano y la posibilidad de alcanzar un acuerdo de desnuclearización. Sin embargo, el proceso terminó estancándose debido a las diferencias entre Washington y Pyongyang sobre el alcance del desarme y el levantamiento de las sanciones económicas.

Ahora, Trump parece dispuesto a reactivar ese canal de comunicación, aunque todavía no existe una fecha oficial ni confirmación de Corea del Norte sobre una nueva cumbre.

Mientras Trump ha mostrado optimismo sobre una posible reunión, desde Corea del Norte han surgido señales mucho más cautelosas.

Kim Yo-jong, hermana y una de las principales figuras políticas cercanas a Kim Jong-un, cuestionó las afirmaciones del presidente estadounidense sobre una supuesta comunicación reciente entre ambos gobiernos. Según sus declaraciones, no tenía conocimiento de contactos recientes entre Trump y el líder norcoreano.

Aunque reconoció que la relación personal entre ambos dirigentes ha sido cordial, Pyongyang continúa considerando a Estados Unidos como un adversario y ha mantenido una postura firme respecto a su programa nuclear.

La posición norcoreana se ha endurecido durante los últimos meses. En junio, Pyongyang declaró que la desnuclearización era un asunto «irreversiblemente finalizado» y reafirmó su condición de Estado poseedor de armas nucleares. Además, Kim Yo-jong había señalado previamente que el programa nuclear de su país representa una línea de la que no existe vuelta atrás.

El anuncio de Trump también se produce después de que Washington decidiera reducir de manera significativa su participación en los ejercicios militares conjuntos que realiza con Corea del Sur.

Trump argumentó que la medida está relacionada, entre otros factores, con su intención de evitar que las maniobras sean interpretadas por Pyongyang como una provocación y con la necesidad de mantener mejores condiciones para un eventual diálogo con Kim.

Los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur son considerados por Washington y Seúl como una herramienta defensiva para mantener la preparación de sus fuerzas ante posibles amenazas. Sin embargo, Corea del Norte los considera una preparación para una eventual invasión de su territorio.

Las maniobras Ulchi Freedom Shield comenzaron el 17 de agosto y fueron reducidas en medio del nuevo intento de acercamiento diplomático impulsado por Trump.

Una nueva reunión entre Trump y Kim tendría lugar en circunstancias diferentes a las de 2018 y 2019. Desde entonces, Corea del Norte ha continuado desarrollando sus capacidades militares y nucleares, mientras que sus relaciones con China y Rusia se han fortalecido.

Esto significa que una eventual negociación ya no partiría del mismo escenario que las conversaciones de hace ocho años. Analistas consideran que el arsenal norcoreano se ha expandido considerablemente y que Pyongyang busca ser reconocido como una potencia nuclear, lo que complica cualquier intento estadounidense de negociar una desnuclearización completa.

Por ahora, la posibilidad de una cuarta reunión entre Trump y Kim sigue siendo solamente una intención anunciada por Washington. La falta de confirmación por parte de Pyongyang y las diferencias sobre el programa nuclear hacen que el camino hacia una nueva cumbre permanezca abierto, pero lleno de obstáculos.

Si finalmente ambos líderes vuelven a sentarse frente a frente, uno de los principales desafíos será determinar si existe espacio para una negociación que permita reducir las tensiones sin que Corea del Norte renuncie a las capacidades nucleares que considera esenciales para su seguridad.

Fuente: Excélsior.