El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió en defensa de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, al considerar que sustituirlo al frente del máximo organismo del futbol mundial sería un grave error.
Las declaraciones del mandatario estadounidense se producen en un momento de especial atención sobre la FIFA y su dirigencia, debido a la cercanía de importantes acontecimientos deportivos que tendrán como uno de sus principales escenarios a Norteamérica.
Trump destacó públicamente el trabajo de Infantino y expresó su respaldo al dirigente, quien asumió la presidencia de la FIFA en 2016 y posteriormente consiguió mantenerse en el cargo para continuar al frente de la organización.
Durante sus declaraciones, Trump dejó clara su postura favorable hacia el actual presidente de la FIFA y señaló que reemplazarlo sería una decisión equivocada.
El mandatario estadounidense ha mantenido una relación cercana con Infantino durante los últimos años, particularmente alrededor de los preparativos y eventos relacionados con el futbol internacional en territorio norteamericano.
Esta relación ha adquirido mayor relevancia debido a la organización de importantes competencias futbolísticas en Estados Unidos, además de la participación del país en proyectos deportivos de alcance internacional.
El respaldo público de Trump representa, por ello, un mensaje político y deportivo relevante en torno a la continuidad del dirigente suizo.
Gianni Infantino ocupa la presidencia de la FIFA desde 2016, después de suceder a Joseph Blatter.
Durante su gestión, la organización ha impulsado modificaciones importantes en el futbol internacional, entre ellas la ampliación del número de selecciones participantes en la Copa del Mundo.
Uno de los cambios más relevantes fue precisamente el crecimiento del Mundial de 32 a 48 equipos, formato que comenzó a utilizarse en la edición de 2026.
La ampliación generó opiniones divididas entre aficionados, especialistas y sectores del futbol, debido al incremento del número de partidos y al impacto que esto tiene sobre los calendarios de las selecciones y los clubes.
El respaldo de Trump también adquiere importancia por el papel que Estados Unidos desempeña actualmente en el calendario internacional.
El país fue uno de los anfitriones de la Copa Mundial de 2026, junto con México y Canadá, convirtiéndose en el principal escenario del torneo por la cantidad de partidos programados en territorio estadounidense.
La organización de un Mundial de esta magnitud requiere una coordinación importante entre gobiernos, autoridades deportivas y la FIFA.
Por ello, la relación entre Trump e Infantino ha cobrado especial relevancia durante la preparación y celebración de los principales eventos futbolísticos en Norteamérica.
La relación entre ambos personajes se ha hecho visible en diferentes encuentros públicos relacionados con el deporte.
Trump ha participado en eventos de carácter futbolístico y ha recibido a Infantino en distintos espacios oficiales, mientras que el dirigente de la FIFA ha reconocido públicamente la importancia del respaldo estadounidense para el desarrollo de los grandes eventos deportivos.
Esta cercanía ha generado interés debido a que la FIFA es una organización con influencia global y decisiones que afectan directamente a federaciones, clubes, jugadores y competencias internacionales.
El respaldo de un jefe de Estado como Trump, por lo tanto, adquiere una dimensión que va más allá de una simple opinión personal.
Aunque Trump aseguró que sería un error sustituir a Infantino, el futuro de la dirigencia de la FIFA depende de los mecanismos internos de la organización y de las decisiones de sus federaciones miembro.
Infantino fue reelegido para continuar al frente del organismo y ha consolidado su proyecto alrededor de una FIFA con mayor presencia global y nuevas fuentes de ingresos.
Durante su administración también se han producido cambios en el formato y alcance de diferentes competencias, buscando aumentar la participación de selecciones y clubes de distintas regiones.
El respaldo expresado por Trump representa así un nuevo capítulo en la relación entre la política estadounidense y el futbol internacional, especialmente en una época en la que Estados Unidos busca tener un papel cada vez más importante como sede de grandes acontecimientos deportivos.
Por ahora, el mensaje del mandatario es claro: considera que mantener a Infantino al frente de la FIFA es la mejor opción para el organismo y para el futbol mundial.
Fuente: López-Dóriga Digital.
