Aunque los últimos años de su vida han registrado tragedias que hasta lo dejaron postrado en una silla de ruedas con la incapacidad para caminar, Samuel sabe enfrentar la vida, de una u otra manera.

Samuel Reyes Olea, de 71 años, ha tenido una vida dura y solitaria, pero nunca ha perdido la motivación por salir adelante.

Todos los días desde las 07:00 y hasta las 15:00 horas, se coloca en las afueras de un banco ubicado en la Plaza del Valle a la espera de unos cuantos pesos, para poderse mantener.

Pese a que cuenta con una pequeña pensión por sus años de trabajo, el recurso que le llega mes con mes no le alcanza para sufragar todas sus necesidades, lamentó, y tiene que salir a las calles a buscar dinero para comer.

“Vivo solo, como en la calle, no tengo quién me haga comida, todo el dinero se me va en comidas en la calle, ocupo pagar para que me laven la ropa, para que me limpien la casa”, platicó.

Samuel nunca se casó, ya que anduvo de arriba para abajo, y se dedicó a cuidar a su mamá enferma que hace años murió, y aunque tuvo dos hijas y de vez en cuando lo saludan o lo visitan en la calle, poco contacto tiene con ellas.

Al residente de la colonia Villa de Gales 2 lo atropellaron hace siete años dejándole un daño irreversible en la columna, lo que lo ha llevado en ocasiones a caerse y durar días u horas enteras tirado en el suelo, en espera de que algún vecino vaya a buscarlo o escuche sus gritos de ayuda.

Samuel ha sido víctima de robos en su casa, de asaltos en la calle, pero nada de eso ha cambiado su ánimo por seguir adelante en la vida, sonriendo siempre.

 

 

 

Fuente: elimparcial.

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